Las prohibiciones las pones tú y el límite está en la inseguridad.

martes, 22 de febrero de 2011

Reflexiones.

Se me hace increíble como el comportamiento de una persona cambia tan rotundamente. En un momento somos de una forma, nos sentimos en paz y armonía, y al otro enloquecemos. Nuestro humor cambia con un vuelco rotundo. No tenemos la intención, pero lo hacemos. Es automático. Repentinos shocks en entran en nuestra vida, nuestra cabeza y la revolucionan. Esos momentos cambian nuestra percepción del instante que estamos viviendo, o nos hace recordar cosas. Puede ser un simple susto, o desilusión, enfado, tristeza. Pero, ¿como evitamos reaccionar para evitar lo peor? ¿Como le decimos al corazón que no sufra, que no entristezca? ¿Como evitar impulsos de ira cuando nos enfadamos? Control, algunos lo dicen. Recapacitacion, puede ser.
Nunca vamos a saber como reaccionaremos al futuro, pero queda en cada uno que hacemos con esos sentimientos. Como los enfrentamos, como los olvidamos. ¿La venganza realmente sirve? ¿O es solo otro estúpido intento de no sentirnos tan mal como nos sentimos?
Mi mejor consejo:
SONRÍE, porque nunca sabrás cuando aparecerá la piedra que te hará tropezar, el problema que tenes que afrontar, la imagen que no querrás ver, o la voz que no querrás escuchar.
RESPIRA, porque aunque el mundo se venga a bajo o aunque la violencia quiera traspasar tu boca, el aliento es lo que nunca tienes que perder. Porque el tiempo te hace pensar claramente. La calma es un regalo que algunos poseen y otros deben aprender a desarrollar.
PIENSA, porque lo que haces puede perjudicar millones de cosas, como un efecto domino. Yo, soy una de las que creen que lo que das, vuelve. No se si es karma, no se si es destino, pero siempre los que perjudican, salen perjudicados tarde o temprano.

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